Spin City: la comedia política de los 90 con Michael J. Fox que fue mejor de lo que recuerdas

Spin City: política, caos y Michael J. Fox salvando Nueva York con traje y sarcasmo

Hay series que todo el mundo recuerda.

Friends. Frasier. Will & Grace. The Office. 

Y luego está Spin City, que era buenísima… pero parece que la memoria colectiva decidió guardarla en un cajón. Y no sabes muy bien por qué… porque esta serie tenía ritmo, personajes carismáticos y uno de esos protagonistas que levantan cualquier escena con solo entrar por la puerta: Michael J. Fox.




Y viene a cuento recordarla porque se ha estrenado la tercera temporada de Terapia sin filtro (Shrinking), una de las comedias más queridas de los últimos años, con el mismísimo Harrison Ford y creada por Bill Lawrence


Ese señor que lleva décadas demostrando que sabe hacer comedias con corazón,personajes con fallos adorables y diálogos que parecen caóticos pero están medidísimos.


El mismo de Scrubs. El mismo de Cougar Town. El mismo que ahora ha vuelto a juntar humor + emociones + gente rota pero graciosa.


Y Spin City fue la primera serie creada por Bill Lawrence, cuando tenía solo 28 años. Yo a esa edad no sabía ni qué cenar, él estaba montando una sitcom en prime time con Michael J. Fox. Sin presión.

Y ya ahí se notaba ese estilo suyo de comedia rápida. 





Y encima, círculo perfecto: Michael J. Fox vuelve a la actuación precisamente en esta nueva temporada de Terapia sin filtro. O sea, que si creías que esto era una casualidad, no. Esto es el universo seriéfilo cerrando tramas mejor que muchos finales de serie.


Política… pero sin dar pereza


A ver, si te digo “comedia política ambientada en el ayuntamiento de Nueva York” suena a tostón de sobremesa. Pero Spin City hizo lo imposible: convertir la política en un caos adorable lleno de incompetentes funcionales. 


La serie, estrenada en 1996 en ABC, sigue al equipo del alcalde de Nueva York, pero el verdadero protagonista es Mike Flaherty (Michael J. Fox), el vicealcalde, el hombre que básicamente mantiene la ciudad funcionando y que se encarga de arreglar todos los desastres que provoca el alcalde, la prensa, los errores del equipo o el universo en general.




Mike es ese personaje que vive apagando fuegos: crisis de imagen, escándalos absurdos, declaraciones mal entendidas, decisiones políticas que se tuercen… Vamos, un lunes cualquiera, pero con traje y ruedas de prensa.

Y lo mejor es que la serie no va de “política seria”, va de gente intentando parecer competente mientras todo se desmorona. O sea, la vida adulta resumida.


Mike es el típico personaje que: Duerme poco. Corre por los pasillos. Improvisa soluciones imposibles. Sonríe mientras todo se derrumba

Es una comedia de oficina, sí, pero con el añadido de que cada error puede acabar en escándalo público. Así que el caos es constante.

Y eso es lo que hace que la serie sea tan divertida: nadie tiene nunca el control real de nada.


Michael J. Fox estaba en su elemento puro


Aquí estaba en modo perfecto: es rápido, encantador, neurótico sin ser pesado, con ese humor nervioso que parece que se le ocurre sobre la marcha y con una capacidad de parecer agotado y carismático a la vez. Tiene el ritmo de alguien que va siempre tarde a todo pero aun así salva el día.




Mike Flaherty no era un héroe político. Era un tipo inteligente rodeado de incompetencia, egos y situaciones absurdas. Y su cara de “esto no puede estar pasando” era media serie.

Lo bonito es que el personaje no es cínico. Está cansado, pero le importa que las cosas salgan bien. Y eso le da corazón a la comedia. 


Algo muy Bill Lawrence: personajes que podrían ser unos amargados… pero eligen no serlo.


El equipo: una panda de ineptos que da gusto ver


Si Spin City aguanta más allá de Michael J. Fox es porque el reparto es una maravilla coral de personajes que, por separado, no eran simple relleno, pero juntos son dinamita.


Paul Lassiter (Richard Kind)

El jefe de comunicaciones más torpe del planeta, experto en decir lo que no hay que decir. Ansioso, torpe socialmente y con una seguridad injustificada. Convierte cualquier rueda de prensa en un evento de riesgo. Es desesperante… y absolutamente brillante.




Carter Heywood (Michael Boatman)

Encargado de asuntos culturales. Sarcástico, tranquilo, con ese humor seco que contrarrestaba a los demás. El más sensato del grupo. Era el que miraba el desastre con cara de “esto es mi vida”.




Stuart (Alan Ruck)

Político elegante por fuera, desastre emocional por dentro. Siempre intentando parecer sofisticado mientras su vida personal es un chiste continuo. 

Inseguro, siempre intentando encajar y metiendo la pata. De esos personajes que dan ternura y vergüenza ajena a partes iguales.




Caitlin Moore (Heather Locklear)

Llega más adelante y aporta energía distinta: ambiciosa, profesional, lista y con cero paciencia para tonterías. Su dinámica con Mike es de lo mejor de las últimas temporadas con él. Su química es oro puro de sitcom noventera.

Cabe destacar que Locklear venía de cerrar Melrose Place y su salto a la comedia impulsó aún más las audiencias de esta serie.  




El alcalde Randall Winston (Barry Bostwick)

Un niño grande con poder real. Básicamente alguien que no debería dirigir ni una comunidad de vecinos, pero ahí está, manejando Nueva York. Autoridad… en teoría. En la práctica, otro foco de problemas. Muy serio por fuera, pero metido en líos absurdos constantemente.





Y ojo, que al principio también estaba Connie Britton como Nikki Faber, una concejal que tenía una relación muy interesante con Mike. Era inteligente, directa, con carácter, y aportaba energía. No duró toda la serie, pero en las primeras temporadas daba mucho juego y hoy hace gracia verla antes de Friday Night Lights o Nashville.


El cambio que nadie vio venir: Entra Charlie Sheen


Michael J. Fox tuvo que dejar la serie por el avance en su enfermedad del Parkinson. Y aquí viene algo que siempre me pareció elegante: no desapareció sin más, la salida se trató con respeto.


Lo sustituyó Charlie Sheen…Sí, al revés de lo que luego le pasaría a él en Dos hombres y medio (el karma televisivo existe). Aquí Sheen entró en una serie ya establecida. 





Su personaje, Charlie Crawford, sustituye a Mike en el equipo y, en lugar de copiar la fórmula, hace lo contrario: donde Mike era nervio y dulzura, Charlie es confianza excesiva, carisma de vendedor y cero vergüenza. Y sorprendentemente no fue un desastre. 


El tono cambió un poco, pero la serie siguió funcionando porque el reparto era muy fuerte.

Además, Fox se quedó como productor ejecutivo. No soltó el barco.


El estilo Bill Lawrence (antes de que supiéramos que era “su estilo”)


Si ves Spin City hoy, reconoces cosas que luego serían marca de la casa:

Diálogos rápidos, casi atropellados. Humor absurdo mezclado con momentos sorprendentemente tiernos.


Personajes “defectuosos” pero queribles. Que se burlan unos de los otros sin maldad real. 

Situaciones absurdas tratadas con total seriedad.

Caos constante con fondo emocional. 

Nada de chistes forzados. La comedia sale de los personajes.

Por eso no envejece mal.





No es tan emocional como Scrubs ni tan de grupo de amigos como Cougar Town, pero ya se ve su mano: esa idea de que la comedia funciona mejor cuando los personajes se quieren aunque se insulten todo el rato.


¿Por qué no se recuerda tanto?


Porque no tenía la estética icónica de un sofá naranja ni un bar. Era una oficina política. Menos “vendible”.

Y porque Michael J. Fox se fue. Y eso siempre marca.

Pero a nivel de calidad, estaba al nivel de muchas comedias más famosas.



Porque Spin City tiene:

✔ Protagonista icónico

✔ Reparto coral que funciona

✔ Ritmo de chistes constante

✔ Premisa original (sí, política, pero bien)

✔ Evolución tras un cambio de protagonista

✔ El origen televisivo de uno de los creadores más importantes de la comedia moderna. 


Además, la serie consiguió aguantar seis temporadas en parrilla y fue nominada a los Emmy y a los Globo de Oro en varias ocasiones. 





Lo que la hacía especial y que sigue funcionando


No depende de referencias actuales, ni de tecnología, ni de modas. Va de gente metiendo la pata en el trabajo mientras intenta parecer adulta. Eso no pasa de moda. Eso es eterno.

Y porque, aunque parezca mentira, es optimista. Cree que, a pesar del caos, alguien siempre acaba arreglando el lío. Aunque sea de chiripa.


No era solo graciosa. Era ágil.

Los episodios pasan volando.

Los diálogos no te tratan como tonto.

Y cada personaje aporta un tipo distinto de humor.

No buscaba momentos “virales”. Buscaba que la situación fuera ridícula… y lo era.





Y ahora todo conecta


Y ahora, Bill Lawrence vuelve a  triunfar con Terapia sin filtro y Michael J. Fox vuelve a actuar ahí. Y muchos recordamos que este combo ya funcionaba hace casi 30 años.

Es el momento perfecto para reivindicarla. Es como ver de dónde empezó todo. 


Antes de los médicos con monólogos internos, antes de las copas gigantes de vino, antes de las terapias con gente rota… ya estaba este ayuntamiento lleno de inútiles adorables.


Spin City fue el principio de ese universo de comedias humanas, caóticas y con corazón.

Spin City no fue la sitcom más famosa de los 90.

Fue de las mejores que la gente olvidó mencionar.

Y eso, casi, la hace más especial.


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