Cumbres borrascosas versión MTV: la adaptación adolescente que casi nadie recuerda

La nueva versión de Cumbres Borrascosas con Margot Robbie y Jacob Elordi está arrasando en taquilla y no es para menos. Nunca sobra que nos cuenten otra visión de esta interesante historia y si encima está protagonizada por dos de los actores más solicitados del momento, pues éxito seguro. 


Pero no vengo a hablaros de ella. Ni de ninguna de las adaptaciones más clásicas de las muchas que hay. No, no. 

Vengo a hablar de esa versión moderna que parece hecha pensando en que todo, absolutamente todo, podía convertirse en drama adolescente con música indie triste. Sí, eso era posible en los 2000. Y sí, existe. 


Porque si pensabas que las reinterpretaciones de clásicos literarios eran solo para gente con trajes victorianos y tazas de té, es que no viste la fantasía absoluta que se marcó la
MTV en 2003 con Cumbres Borrascosas

Si la novela de Emily Brontë ya era un drama de los gordos, esta versión es, directamente, puro combustible para el caos adolescente. Olvida los páramos ingleses y la niebla; aquí tenemos mansiones con piscina en California, motos, guitarras eléctricas y un despliegue de moda de centro comercial que grita 2000s en cada plano.

La versión que nadie recuerda (y casi nadie vio)

La premisa es la de siempre: dos personajes que se quieren mal, se obsesionan y se hacen daño durante años.

Pero aquí hay cambio importante:
La historia se traslada a Estados Unidos contemporáneo, con instituto, playa, fiestas y  música, mucha música, que para algo estamos en MTV



Heathcliff aquí es Heath (interpretado por Mike Vogel, antes de que se pusiera mazas para La Matanza de Texas), un chaval perdido en la tormenta que es acogido por una familia algo rota tras el abandono de la madre y que vive en “Los altos”, una casa en un viejo faro algo. Y claro, se enamora perdidamente de Cate (Erika Christensen, que venía de petarlo en Traffic). Recortando los nombres y así es todavía más moderno. 

El padre, Earnshaw (John Doe), construye él mismo la casa durante años y le da a Heath toda clase de facilidades, hasta un estudio de música en el cobertizo. Más que a su propio hijo, Hendrix (Johnny Whitworth), lo que provoca sus celos, claro.

Y Heath no quiere saber nada del resto del mundo. Allí en Los altos tiene todo lo que quiere y necesita, incluida a Cate. Ella sin embargo, se aburre un poco de siempre lo mismo. Todo el día playa, casa y dos únicas personas, pues lógico. 



Así que quiere explorar y acaba conociendo a Edward (no Edgar, Edward, sí) e Isabel Linton (Christopher Masterson y Katherine Heigl), dos hermanos ricos que viven en una mansión más abajo y que cambiarán su vida y la de Heath totalmente. 

Hasta ahí, bien. Eso es fiel al espíritu original.

La diferencia es el tono: Aquí no hay páramos ni atmósfera gótica. Todo pasa en casas grandes, conciertos, discusiones de pareja y escenas muy de principios de los 2000.

Es más “drama adolescente intenso” que “tragedia literaria”.



Cumbres borrascosas no es una historia de amor bonita. Nunca lo ha sido. Pero aquí menos todavía, porque todo es mucho más directo y menos “poético”.

Heathcliff con pinta de chico popular

La película es básicamente un videoclip gigante de hora y media. Hay odio, hay deseo y tiene estética MTV por todas partes: música, montaje rápido, tono serie juvenil. Si en aquella época llevabas cinturón de tachuelas, esta era tu película, aunque no supieras ni quién era Emily Brontë



La novela de Cumbres borrascosas es un estudio sobre obsesión, venganza, clase social y autodestrucción. Es densa, incómoda, bastante oscura y poco romántica en realidad. Aquí se simplifica todo y es totalmente libre con el material original. 

Reduce la parte generacional, todo se centra más en ellos. Menos simbolismo, menos capas y más discusiones constantes, orgullo llevado al extremo y decisiones impulsivas. Con personajes que sienten a lo grande y conflictos exagerados.



En la novela, Heathcliff es oscuro, salvaje, incómodo. Un personaje casi perturbador.

Aquí… bueno. Aquí es más bien un chico guapo, con mirada intensa y problemas emocionales, que reacciona mal a todo. 

Cuando la literatura pasa por el filtro MTV

Las motivaciones de los personajes son simples.

Spoilers (por si acaso oye, yo que sé): Heath se convierte en un músico de éxito gracias a que Isabel publica una de sus canciones en internet, porque está enamorada de él, porque patata, no hay contexto. Y él, famoso y consiguiendo pasta a espuertas, pasa de ella y se termina volviendo medio loca. Y nunca más se supo de ella. 



Cate se casa con Edward, porque en una de sus huidas, tiene un accidente contra el coche de Edward y la lleva a su casa para que se recupere. Porque sí, todo es moderno, excepto que no hay hospitales, al parecer. No puede llamar a una ambulancia o llevarla en coche a urgencias, ¿para qué? La gente se curaba en casa (o no) como en el siglo XIX. Eso no lo cambian, no… genial esa parte.



Y bueno, ella decide que eso siempre es mejor que lo que tenía, así que boda. Sin más. Pero sigue visitando a Heath, que como ahora tiene dinero, ha comprado la casa del faro y sigue haciendo su vida de antes, componiendo su música allí y dejando de lado su éxito.

A Edward no le hace gracia, claro, y también se vuelve bastante controlador. Vamos, que Cate sale de Málaga y se mete en Malagón. Así que dentro de lo malo, prefiere quedarse con el que realmente quiere y huye, embarazada, al lado de Heath, a su casa de siempre y allí muere de parto, porque de nuevo aquí sí vamos a respetar la ambientación original… 



Heath se queda con la niña, que se supone que es suya, aunque no lo dejan del todo claro, y ya está. Ni venganzas, ni más historias. No había tiempo, ni ganas. 

Muy de su época (para bien y para mal) 

Lo de esta película fue un experimento total de la MTV para ver si podían modernizar los clásicos y se quedaron tan a gusto.

Es un producto muy claro de los 2000, todo está muy pensado y adaptado para un público adolescente-juvenil, tratando de acercarles a los clásicos, que generalmente les aburrían, y llevarlo más a su rollo.

Esto no es casualidad. A principios de los 2000 había una necesidad casi obsesiva: si algo existe… puede convertirse en historia de instituto. Pasó con historias originales, con remakes, con adaptaciones…
y esta película encaja perfectamente en ese momento, cuando el drama teen mandaba. 



La dirigió Suri Krishnamma, pero lo importante es que el guión buscaba conectar con esa generación que devoraba The OC o Dawson crece

Si, la historia es muy tóxica y Heth cree que Cate es de su posesión, simplemente porque la ama y quiere que su vida sea exactamente igual siempre. Pero aquí tratan de romantizarla, como si fuera un triángulo de los muchos con los que sufríamos/amábamos. Solo les faltó preguntar “¿Team Heath o team Edward?” 



Intenta ser más entretenida dentro de ese estilo. Y lo es, si entras en el juego. Convierte el conflicto en algo más… “emocionalmente accesible” y también la hace más fácil de seguir. Se pierde profundidad, pero se gana claridad. Y bueno, a esa edad, que teníamos más pajaritos en la cabeza que otra cosa, tampoco le pedíamos mucho más a una peli... 

El reparto: caras sorprendentes 

Lo mejor de ver esto hoy en día es el reparto. Es como un "quién es quién" de la década. Y aquí es donde la peli gana interés, porque hay varios nombres bastante representativos de esa época.

Mike Vogel y Erika Christensen llevan la historia, pero no eran las caras más llamativas. Él no era conocido antes, lo fue un poco más después (aunque no gracias a esta peli…) y ella sí, había hecho de hija de Michael Douglas en Traffic



John Doe era el padre de todo el mundo en los 2000: Roswell, One Tree Hill… así que Earnshaw tenía que ser él, no iba a ser menos aquí. Pero el punto fuerte son los hermanos Linton.

Christopher Masterson en ese momento era el gran “reclamo” del reparto, porque también estaba haciendo de Francis en Malcolm in the Middle. Verlo aquí haciendo de Edward, el rival pijo y "perfecto" de Heath, es un viaje mental importante. No puedes evitar esperar que aparezca Reese para quemar algo. 



Aunque la verdadera mega estrella que sorprende descubrir aquí es Katherine Heigl. Venía de hacer de Isabel (le gustó el nombre) en Roswell y La novia de Chucky, así que se la reconocía ya de sobra en ese momento. Pero poco después pegó el pelotazo con Anatomía de Grey y se convirtió en una de las reinas de la comedia romántica en el cine.

Ves esta pelí hoy en día y es como “¿qué hace ella aquí?” y sí, sólo por eso merece la pena. En este tipo de películas random, siempre, siempre, siempre, lo que más vale es el reparto. 



¿Por qué casi nadie se acuerda de esta versión? 

A diferencia de otras adaptaciones, esta no se convirtió en película de “referencia”. Ni era lo suficientemente buena como para volverse de culto, ni lo suficientemente icónica para el público teen. Se quedó en tierra de nadie. Y tiene sentido:

Fue una producción para TV, no cine, por lo que tuvo una distribución limitada. O tenías MTV o la alquilabas en el videoclub (qué nostalgia), no había otra.

Porque sí, si, salió en dvd, algo raro. En mi caso, como dato que no le interesa a nadie, la compré cuando ya los videoclubs se deshacían de algunas pelis para traer nuevas. No me juzguéis… así que sí, también se podía (y se puede) comprar.


Pero ya está, no era de esas películas que ponían 500 veces en la tele. Y de promoción, la justa.





Tampoco destaca para que la gente la tenga en la cabeza. No fue una adaptación seria y hay demasiadas versiones de esta historia, más famosas y mejor hechas, claro. 

Resultado: Se quedó en ese limbo raro donde existen muchas cosas de los 2000:

Simplemente… pasó. 

¿Merece la pena verla hoy? 

Depende de lo que busques.

Si quieres una adaptación fiel de Cumbres borrascosas, NO. Si eres un purista de la literatura, con esta peli te dará un parraque. Se saltan media trama, cambian el final y lo dejan todo mucho más... ¿"MTV"? Digamos que el espíritu de la novela está ahí, pero enterrado bajo capas de laca y gloss labial.

Si buscas una obra maestra del cine, huye directamente. 

Pero si quieres una experiencia muy de su época, curiosa y un poco surrealista… entonces sí.



Es una cápsula del tiempo perfecta de lo que significaba ser joven y dramático en 2003. Es cutre, es exagerada, tiene unos diálogos que rozan el cringe y, precisamente por eso, es una joya.

Lo interesante de esta versión no es si funciona o no.
Es lo que dice sobre cómo se contaban las historias en ese momento y la prueba de que, a veces, coger un libro de hace 150 años y meterle guitarras eléctricas y actores de series juveniles es una idea tan mala que acaba siendo maravillosa.

Son experimentos que intentan conectar épocas, públicos y estilos… y a veces se quedan en fallidos, como esta. Pero ahí es donde suelen estar las piezas más curiosas para rescatar.



Está en Sky Showtime, por cierto. Y sí, al menos una vez, yo creo que sí merece la pena perder 84 minutos de tu tiempo. Porque insisto, ver a Katherine Heigl deprimida hasta la locura antes de ganar un Emmy, no tiene precio. 

La adaptación que nadie pidió, pero ahí está 

Mientras ahora todo el mundo debate sobre la nueva versión con Jacob Elordi y Margot Robbie, con sus expectativas, su estética cuidada y su intento de ser “la definitiva”… esta versión de 2003 sigue ahí, medio olvidada, como una rareza.

No es la mejor. No es la más fiel. Pero sí es una de las más originales.

Y en un mundo lleno de adaptaciones que intentan ser perfectas,
a veces las más interesantes son las que simplemente… intentaron algo distinto.

Aunque fuera convertir a Heathcliff en un chico que va en moto, con problemas emocionales y banda sonora de fondo.

Que tampoco es poca cosa.




¿Tú llegaste a verla en su momento en la MTV o eres de los que descubrió esta joyita dosmilera por accidente en algún rincón de internet?


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