Stranger Things ha terminado. Y marcar el episodio final como visto me ha dolido más de lo que esperaba. Hasta aquí ha llegado el viaje. Y es raro. Porque siempre duele despedir una serie que te gusta, pero hay pocas que dejan ese hueco raro en el pecho en plan: ¿qué hago ahora con mi vida?
Hay series que te gusta ver, otras que disfrutas… y luego están las que te marcan. Las que acompañas año tras año, las que ves en tiempo real, capítulo a capítulo, esperando la nueva temporada como un acontecimiento.
Stranger Things ha llegado a su final y cuesta procesarlo. Ya está. Fin. No quedan más. (Que sí, que seguro que sacaran mil historias más porque Netflix está llorando aun más que yo, pero ya no será lo mismo).
Sabía que le tenía cariño a Stranger Things, claro, pero no pensé que se convertiría en una de esas series que te dejan un vacío al terminar. Supongo que casi una década acompañando a un grupo de niños que crecieron mientras nosotros veíamos cientos de teorías, memes, debates, discusiones absurdas y nostalgia pura, deja huella.
Stranger Things no es perfecta. Todos sabemos que tiene errores que brillan más que las luces de Navidad de los Byers, pero es de esas series donde el viaje pesa más que la lógica, donde al final te quedas con las emociones sentidas, no con los agujeros del guión.
Para mi, es una serie para disfrutar, no para analizar. Y si entras, te quedas. Para lo bueno y para lo criticable. Y al recordarla, lo que queda es el cariño.
La trama importa, claro, pero ellos son la serie. Lo que te atrapa de verdad son los personajes. Puedes tener tus favoritos y tus “si un demogorgon merienda contigo no pasa nada”, pero ninguno pasa desapercibido. Todos han tenido su momento.
Carismáticos, imperfectos, con chispa. De esos que adoptas como tuyos, como si tú también vivieras en Hawkins y fueras uno más en esa pandilla imposible que juega a Dragones & Mazmorras por la tarde y lucha contra monstruos interdimensionales por la noche.
Incluso los secundarios han tenido momentos muy épicos, hasta los que no hicieron nada en toda la serie, como la señora Wheeler, al final también los tuvieron (lo del padre no tiene nombre, ese es un mundo aparte…)
Pero hemos vivido tanto con estos personajes y son tan especiales que sí, terminas teniendo cariño a todos ellos. A unos más que a otros claro, pero son la verdadera esencia.
Ellos y tantos momentazos que nos han regalado.
10 momentos que (al menos yo) recordaré siempre de Stranger Things
Al final, cuando una serie se acaba, no te quedas con el argumento exacto ni con si una decisión fue mejor o peor. Te quedas con imágenes. Con escenas. Con momentos que, por alguna razón, siempre vas a recordar.
Y Stranger Things tiene muchos, sería imposible nombrarlos todos.
Pero sin orden, sin ranking, estos son algunos de los que primero me vinieron a la cabeza después de ver el final. Aviso, obviamente tiene spoilers de todas las temporadas.
Las luces de Navidad
Joyce intentando comunicarse con Will a través de luces. Cualquier otra serie habría sido ridícula… aquí fue magia. Fue el momento en el que muchos dijimos vale, esto es especial.
El baile de invierno (“Snow Ball”)
Eleven y Mike bailando, Max y Lucas consolidando su relación y Dustin peinado con laca y partiéndote el corazón viéndole ahí solo, hasta que Nancy le salva la noche y nos deja con los ojos encharcados.
La primera lucha contra el Demogorgon
Todo era nuevo, caótico, terror, aventura y bici. Puro ADN Stranger Things. Es imposible no recordarla con nostalgia.
Will y sus poderes (o esa conexión que nunca entendimos del todo)
Cuando Will conecta sus emociones, “recibe” sus poderes y se carga a los demogorgons, hiere a Vecna y salva a todos. Poco se habla de que Will fue clave más veces de las que luego la trama recordó. Proteged a este niño por favor.
La “muerte” de Hopper + carta a Eleven
Si no lloraste ahí, revisa tu humanidad. La carta todavía duele. Que creíamos que era un adiós real y… bueno, casi. Me quedo con esa despedida para el final, que la de “verdad” fue tan fría…
Billy sacrificándose
Billy, que empezó como insoportable, terminó rompiendo corazones. Redención pura, con lágrimas incluidas.
La huida de Max con Vecna persiguiéndola + Running Up That Hill
Internet, Spotify, TikTok… todos colapsaron. Uno de los momentos más icónicos de la TV reciente. Verla correr mientras sonaba la canción y nosotros sufriendo por si no lo conseguía, fue legendario.
La muerte de Eddie Munson
Qué personaje. Qué temporada. Qué guitarra. Eddie entró, nos robó el corazón y se fue demasiado pronto, y la escena del concierto en el Upside Down será eterna.
Robin abriéndose con Steve
Un momentazo íntimo, bonito, sincero. No hacía falta monstruos, bastó una conversación en un baño para darnos una amistad preciosa.
La amistad Steve-Dustin
No hay más. Es todo.
Opinión del final con spoilers
Tengo una opinión más bien neutra. Me ha encantado en general, si. Pero eso, con algunos peros. Tampoco me ha decepcionado ni nada. Es uno de esos finales que hay que reposar, que se sienten más que se analizan.
No suelo tener opinión concreta de finales de series así, y menos en caliente. Con el tiempo, voy aclarando ideas, pero de momento me quedo con ese vacío de final, sin creerme que de verdad haya sido el final y con un batiburrillo de pensamientos.
Me he llevado la llorera con Eleven, sí. Años de teorías de quién moriría y al final… la muerte que tenemos era lo previsible, así que yo pensaba que de tan obvio que era, al final no pasaría. O sea, que no ha sido una sorpresa, pero si. Inexplicable…
Y yo, debo ser de las pocas personas que soy fan de este personaje, pero siempre lo he sido, sorry.
Es cierto que esta temporada ha estado más que desaparecida, pero al final tenía que salir y darnos su momento épico de todas las temporadas.
Y si encima de que se está despidiendo, me ponen la canción de Purple Rain… lloro inevitable. No sé si lloraba por ella, por la canción o porque era el final de todo. Probablemente por las tres cosas, pero ya no he parado. Cosas que pasan. Pero como dije antes, necesitaba una despedida mejor con Hopper. Fue demasiado fría...
Y luego está Winona reclamando su sitio. No Joyce, Winona.
Por fin le han dado un momentazo, que llevaba cinco temporadas sufriendo y llorando al fondo del plano como madre preocupada oficial. Que sí, que los protas eran los niños, pero perdona: es Winona Ryder.
Que sea ella quien remata a Vecna ha sido poético y me ha dado la vida. Winona forever.
La escena es espectacular, todos mirando como Vecna cae mientras recuerdan los traumas que les ha hecho vivir. Aplausos.
Eso sí, Vecna quedó algo flojito. Mucho villano supremo para acabar así, agonizando y casi dando ternurita. Eso sí que ha sido decepcionante.
La aparición de Linda Hamilton mejor dejarla aparte, porque menudo desperdicio de personaje/actriz que hemos tenido.
Parecía que en el último episodio iba a despertar por fin y sacar a esa gran villana, pero no. Se rieron todos en su cara.
Toda la parte de la batalla final me encantó. No fue la mejor, pero si la definitiva y solo con eso, ya fue memorable. Pero todos estuvieron genial en mi opinión, desde Holly hasta Murray. Los demás, increíbles.
Me dio pena que Max se lo perdiera. Y como jugaron con la idea de cargarse a Steve que nos tuvieron con el alma en vilo ahí hasta el último momento, bien sabían que era lo que menos queríamos.
Visualmente, espectacular. Como siempre. Stranger Things en eso no falla.
Lo de dejar el final abierto-a-interpretación me gusta y no me gusta.
Por una parte, elijo creer que Eleven sigue viva. Por otro, saber que está lejos de sus amigos, de su padre, empezando de cero ahora que había empezado a vivir… Supongo que depende del día si lo veo lógico o cruel.
Así que, depende del día también, creeré una cosa u otra. Si ellos no se arriesgan, yo tampoco.
Pero bueno, dividieron muy bien el episodio entre tensión y emoción. El epílogo fue lo que más me gustó.
Hopper con discurso emocional, pedida de mano, última partida en el sótano, Mike soltando speech post-partida, la despedida Robin-Steve-Nancy-Jonathan con lágrima auténtica (¡Steve llorando!), sabiendo que realmente no van a verse una vez al mes, la graduación… (Y sí, me ha parecido gracioso lo de la madre de Dustin llorando porque se va a la uni cuando el chaval lleva años desapareciendo para salvar el mundo interdimensional sin que ella se entere)
En definitiva, todo el epílogo. Siento que importó más el sentimiento que todo lo demás. Los fallos se perdonan. Me quedo con el viaje, otra vez.
La cuestión es que he pasado TODO el episodio entre tensión, lágrimas y esa sensación rara de que estaba cerrando algo más que una serie. Y con eso me quedo. Con las emociones. Con la experiencia.
Fue muy bonito, muy emotivo. Muchas preguntas sin respuestas y nada arriesgado y si, podrían haberse atrevido a darnos un final más trágico, aún más épico y a muchos nos hubiera gustado. Pero entiendo totalmente que hayan querido tirar por este final y me ha gustado igualmente. Es el fin de la infancia, el cierre de un ciclo, caminos que se separan inevitable. La vida misma.
Nos han dado lo que siempre ha sido Stranger Things: Momentos. Amistad. Nostalgia. Emoción. Unión. Personas auténticas. Y ya está. No puedo criticarlo. ¿Ha sido perfecto? No. Pero es un final que he sentido, que no deja indiferente a nadie y de los que se van a recordar. Y eso no lo pueden decir todas las series.
Stranger Things ha terminado, pero el Upside Down se queda con nosotros.
Con sus luces parpadeando, su nostalgia ochentera, su grupo de inadaptados que nos adoptó sin preguntar.
Quizá la trama haya cerrado, pero la serie ya es parte nuestra. Ya está de lleno en la historia de la televisión. Y eso es lo que importa.
Nos vemos en Hawkins cada vez que escuchemos Running Up That Hill o veamos una bici vieja en la calle.
En esta entrada tenéis el pequeño homenaje a esos grandes actores de los 80 que la serie trajo de vuelta.




















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