Ahora que ha vuelto Scrubs, estamos todos muy emocionados con sus nuevas historias y recordando la serie original, la que tantas risas y buenos momentos nos dio (y también lágrimas, las cosas como son). Pero claro, no se puede hablar de Scrubs sin hacer una parada en uno de sus puntos más fuertes: sus invitados.
Porque sí, todos recordamos a J.D. perdiéndose en sus fantasías, a Turk bailando por los pasillos o al Dr. Cox soltando discursos que dolían más que cualquier diagnóstico.
Pero entre todo eso, la serie tenía otra habilidad: llenarte el hospital de gente famosa… y que muchas veces ni te dieras cuenta.
Ya mencioné aquí a pesos pesados como Brendan Fraser, Michael J. Fox o Courteney Cox, que dejaron escenas memorables. Pero Scrubs no se quedaba ahí. Ni mucho menos.
El Sacred Heart estuvo tan lleno de estrellas que aquello parecía más una alfombra roja que una zona de urgencias. Desde leyendas que ya lo habían hecho todo en el cine hasta caras que hoy protagonizan sus propias franquicias y que aquí casi eran completos desconocidos.
Algunos duraban un episodio. Otros, literalmente, una escena.
Y claro, años después vuelves a ver la serie y pasa lo inevitable: “Espera… ¿pero a quién tenemos aquí?”
Así que, aquí van algunos de los cameos más sorprendentes, locos y divertidos que puede que se te pasaran por alto o que, directamente, no recordaras que habían pisado el hospital más surrealista de la televisión.
1. Colin Farrell
4x14 Mi irlandes errante
En 2005, Colin Farrell ya venía de rodar Alejandro Magno, pero decidió que lo mejor que podía hacer era pasarse por el Sacred Heart para interpretar a Billy, un irlandés que acaba en el hospital visitando a un tipo al que él mismo le ha pegado una paliza.
Fue un cameo de un solo episodio, pero dejó huella: verle intentando enseñar a J.D. y Turk a vivir la vida al límite mientras encandilaba a todo el personal femenino del hospital no tiene desperdicio.
Un papel macarra, carismático y que demostró que el actor tenía un lado cómico que Hollywood aún no había explotado del todo.
2. Mandy Moore
5x09 Mi media parcela, 5x10 La historia de ella II
Antes de hacernos llorar a moco tendido en This Is Us, Mandy Moore se pasó por Scrubs para ser Julie, la chica que parecía el alma gemela de J.D. Pero claro, aquí la gracia no era solo verla en pantalla, sino el salseo real: en ese momento era la novia de Zach Braff. Verlos tan acaramelados en la serie tenía truco.
Eso sí, su personaje, además de ser un poco (sólo un poco eh…) patosa, tenía un "tic" que J.D. no podía soportar: en lugar de reírse, ella decía literalmente "¡Qué gracioso!".
Como curiosidad, se trajo de la mano al mismísimo Billy Dee Williams (Lando en Star Wars) para hacer de su padrino. Un dos por uno en toda regla.
3. Ryan Reynolds
2x22 Mi trabajo ideal
¡Sorpresa! Mucho antes de enfundarse el traje de Deadpool y ser el dueño medio mundo, Ryan se plantó en el Sacred Heart para recordarles a J.D. y a Turk que antes eran "guays" y no unos señores con bata.
Hizo de Spence, el típico colega de la universidad que aparece solo para liarla, emborrachar a medio hospital y, de paso, soltar la bomba de quién era el padre del bebé de Jordan.
Un papel de juerguista que le iba como anillo al dedo. Quién nos iba a decir que el mercenario bocazas ya apuntaba maneras aquí.
4. Heather Locklear
2x07 Mi primer paso, 2x08 Mi copa de frutas
Si en Melrose Place ya era de armas tomar y ya le había cogido el gusto a la comedia en Spin City, aquí Heather mezcló ambas cosas y entró como un huracán para interpretar a Julie Keaton, una representante de farmacéuticas que tenía a medio hospital babeando.
Lo mejor de su aparición fue ver cómo dominaba al mismísimo Dr. Cox, el hombre que odia a todo el mundo pero que con ella no sabía ni dónde meterse. Ver a un tipo tan cínico totalmente rendido ante una rubia que era todavía más sarcástica que él, fue oro puro.
Un fichaje de lujo que nos recordó por qué Heather siempre será la reina de los enredos.
5. Matthew Perry
4x11 Mi unicornio
Ver a nuestro eterno Chandler Bing en el Sacred Heart ya era un evento, pero lo de Matthew Perry fue un despliegue. No solo interpretó a Murray (un tipo que vacilaba a J.D. como si no hubiera un mañana), sino que además dirigió el episodio.
Y para rematar la jugada, se trajo a su padre real, John Bennett Perry, para que hiciera de su padre también en la ficción.
Un puntazo que solo él podía permitirse. Qué vacío nos ha dejado, pero qué bien nos lo hizo pasar.
6. Keri Russell
6x18 Mi guerra Turf, 6x19 Mi ducha fría
¡La mítica Felicity! Y antes de ponerse seria y ser una espía en The Americans, Keri interpretó a Melody O'Hara, una antigua amiga de la universidad de Elliot. Fue genial verla en un registro tan distinto, demostrando que tenía mucha vis cómica.
Básicamente, apareció para poner patas arriba la vida de J.D. y recordarnos que, aunque fuera una estrella de la televisión con un Globo de Oro en la mesita de noche, no se le caían los anillos por ser invitada en una comedia.
Un cameo muy grande que nos dejó con ganas de que se quedara a vivir en el hospital, aunque solo fuera para verla desesperar a Elliot un poco más.
7. Dick Van Dyke
2x14 Mi hermano, mi guardian
Ver a una leyenda de Hollywood como Dick Van Dyke poniéndose la bata de médico a los 77 años fue un auténtico regalo. Interpretó al Dr. Townshend, un médico de la vieja escuela que era majísimo, pero que tenía un pequeño problema: se había quedado anclado en los métodos de los años 50 y casi mata a un paciente por no saber los nuevos métodos.
Fue un cameo agridulce porque, aunque verle bailar y sonreír por los pasillos era magia pura, nos recordó que en la medicina (y en la vida) si no te renuevas, mueres.
Un señor de los pies a la cabeza que nos dejó a todos con el corazón encogido.
8. John Ritter
1x19 Mi viejo / 2x09 Mi día de suerte
¡Repetimos leyenda! Si ya os conté que salió en Buffy como robot asesino, en Scrubs se puso un poco más tierno para ser el padre de J.D.
Verle junto a Zach Braff era como ver a un padre y un hijo de verdad (el parecido físico era de locos). Hizo de un tipo un poco desastre que vendía material de oficina y que aparecía para recordarnos de dónde venía la torpeza de su hijo.
Por desgracia, este cameo se convirtió en historia de la tele por algo triste: John murió poco después y la serie le dedicó uno de los episodios más emotivos que se recuerdan para despedir a su personaje.
Un grande que nos dejó demasiado pronto.
9. Jason Bateman
5x08 Mi pajarraco
Cuando aún no blanqueaba dinero en Ozark, Jason Bateman apareció para interpretar a Mr. Sutton, un basurero que, básicamente, no tiene ningunas ganas de darle las gracias a J.D. por salvarle la vida. Lo mejor del personaje no es solo su actitud de "paso de todo", sino descubrir que en su casa tiene una colección de avestruces asesinas.
Ver a J.D. y a Turk siendo perseguidos por pájaros gigantes mientras Jason les mira con cara de aburrimiento es puro cine.
Un cameo loquísimo que surgió porque él, que en aquel momento estaba en Arrested Development, y Zach Braff se intercambiaron apariciones en sus series.
10. Joe Manganiello
6x14 Mi no tan buena excusa
Ojo a este, porque es el típico que solo pillas si ves la serie sin parpadear.
Mucho antes de ser el hombre lobo de True Blood o de marcar tableta en Magic Mike, un jovencísimo Joe Manganiello se pasó por el hospital... o bueno, por la imaginación de J.D.
Interpretó a Chad Miller, un jugador de fútbol del instituto que solo aparece en una historia falsa que J.D. le cuenta a Turk para fardar de que no era un "pringado" en clase.
Verle ahí, con esa planta de deportista de élite antes de ser famoso, tiene su gracia.
Quién le iba a decir a J.D. que ese chaval que le "validaba" en sus sueños acabaría siendo uno de los tíos más duros de Hollywood.
Al final, el Sacred Heart no era solo un hospital de locos; acabó siendo el salón de casa de medio Hollywood.
Lo mejor de Scrubs era precisamente eso: que lo mismo te encontrabas a una leyenda del cine de los 70 que a un actor que hoy ni podrías pagar, todos dispuestos a ponerse el pijama de operaciones y hacernos reír un rato (o lo contrario).
Así que la próxima vez que te pongas un capítulo y digas: "Anda, ¿ese no era el de...?", seguramente tengas razón.
El hospital de J.D. y Turk fue la cantera (o el patio de recreo) de las estrellas que hoy dominan nuestras pantallas.
Toca hacer un rewatch, porque seguro que todavía se nos escapa alguien entre tanta bata blanca.












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